jueves, 22 de marzo de 2012

Rainbow Confusion


Dijo: no intentes convencerte de lo que te pasa, dejá que te pase algo que te convenza.
Buenísimo, eso es mucho más difícil.

Y así salí, con sentimientos mezclados, con ideas poco claras y sueños desconocidos. Y así seguí, mientras el tiempo corre, las luces se apagan, las hojas se caen, los pájaros duermen.

Y así quizás se vea la vida cuando nada te convence.

viernes, 10 de febrero de 2012

Qué difícil




¿Cuántas veces dije eso? y lo seguiría diciendo.
Nobody said it was easy... no one ever said it would be this hard.

Entonces volvemos al principio, una vez más y así mil veces, hasta siempre o hasta nunca, mientras sigo repitiendo: qué difícil, qué imposible, qué lejos se siente el final.


miércoles, 25 de enero de 2012

¿si?


Duelen los ojos a veces. Cuando buscan, cuando miran demasiado, cuando exploran lo profundo, o cuando no quieren ver. Duelen mucho.

lunes, 17 de octubre de 2011

Un momento fuera del tiempo


En el que no importa nada.
No importa nadie.
Sólo el corazón.

sábado, 9 de abril de 2011

Pensamiento

A veces parece que nada cuesta demasiado y a veces que todo cuesta tanto.

martes, 25 de enero de 2011

Mi versión de “No te salves“

Que mis sueños no se apaguen tan solo porque despierte,
que mis días sean siempre cada uno diferente,
que la duda no me invada,
que tome mis decisiones,
que no intente convencerme de que algo no está tan mal.
Que mis ojos no se cierren cuando le teman a algo,
que mi voz grite más fuerte cuando sea necesario,
que no deje ni un instante de amarte cuando te vea,
que recorra con mi mente los lugares que yo quiera.
Que nunca prefiera el NO, antes de haberlo intentado,
que me atreva a soltar lo que tenga tan guardado,
que no deje de observar los detalles de la vida
como si la inmensidad opacara mis pupilas.
Que me entregue sin preguntas,
que improvise sentimientos,
que me invente mundos nuevos en donde haya más misterios.
Que no deje de reír al menos todos los días,
que me atreva a compartir lo que no compartiría.
Y que viva solamente cada instante de la vida
con la furiosa emoción de aquel que alcanza la cima.
Con preguntas sin respuesta,
con esfuerzo y valentía,
con la convicción intacta de ser un alma infinita.



lunes, 24 de enero de 2011

Desde otro tiempo


Nunca conocí los colores de mi abuela. Las fotos solo muestran rasgos en tonos de grises. Pelo oscuro. Piel blanca. Ropas monocromáticas. Nada de vida.
Ahora sé que sí la tuvo. Ojos verdes, uñas rojas, expresión de melancolía.
Todos éramos distintos cuando en la infancia que nunca ví ellos juntos eran cinco, una familia completa, como la mía mil años después.

Siempre supe que extrañaba eso que jamás viví. Son almas que me rodean desde algún lugar del tiempo que a veces, entre mis sueños, se hace sentir tan presente.

Ese lugar al que no fui me visita y me recuerda. Me conocen. Yo lo sé. Y me aman desde ahí, desde su lugar perdido. A veces traen mensajes que aprendí a comprender. Los escucho, los percibo. Alguna vez tuve miedo. Es mi familia invisible, esa que nunca se fue.