lunes, 29 de noviembre de 2010

Fluye



El dijo “es literatura, no tiene que tener un por qué“. Ella no entendió y siguió pensando.
Pasan las hojas llenas de preguntas y nada se detiene nunca. Ella dice “no puedo leer“ y no encuentra los motivos. Porque todavía no entiende que no hay razones coherentes.
Es literatura, piensa. Y cree que nadie lo siente así. Pero sin embargo hay libros. Hay cuentos de hadas, historias sin tiempo, hay fantasmas. Hay olas que rompen contra la nada, hay nubes que caen, fronteras oscuras cubiertas de polvo y telarañas viejas, hay cuadros preciosos.
Nadie los entiende, pero son y existen. Pero alguien busca las explicaciones, y no las encuentra. Eso no le importa. No le importa nada. Es literatura, solamente eso, simplemente el mundo, un lugar distinto, lejano, temible, divino, fantástico, oculto, perdido, pero siempre eterno.
Es literatura, y con eso todo cobra otro sentido.

domingo, 26 de septiembre de 2010

Eso que hay que ver y no podés


No lo mires. Tiene demasiado todo y demasiado nada, por favor no lo mires.

Si lo ves puede parecerte raro, pero además podría llegar a gustarte.

¿Y qué tiene eso de malo? Que entonces no entenderías y creerías que todo es así, diferente, raro, misterioso, eterno. Tomarías una forma indescifrable, única y terrible. Serías parte de eso y parte de nada más, serías eso. ¿Qué te parece?

A partir de ahí todo se vuelve incomprensible entre nosotros. Ya no hay diálogo ni excusas, tampoco hay fronteras porque no habrá límites para vos ni para nadie. Serás otro, serás un desconocido, para mí, para vos mismo, para todos. Y no serás nada para nadie, solo eso. ¿Tenés miedo?

Nosotros vivimos de esto. Contagiamos sensaciones misteriosas y temibles. Como sueños infinitos, como si una vez despierto, un rincón de tu conciencia aun siguiera durmiendo, hasta siempre.

Son mil voces las que hablan en la noche pero nadie las escucha claramente. Son fantasmas disfrazados de condena.

Si lo miras, verás todo lo que digo, lo verás tan claramente que jamás podrás volver a ser el mismo. Y no podrás sentir nada sin teñirlo de siniestro.

No lo mires, pero sabé que sin eso, nunca jamás serás nada.

jueves, 23 de septiembre de 2010

Espacio


Hace tiempo que no nos encontramos. Quizás buscamos en los lugares equivocados, o no buscamos. Tenemos miedo de tantas cosas que dejamos de intentarlo.
Estamos presos del tiempo y de sus formas. Tenemos todo menos eso, eso que falta, que siempre falta y sin embargo no lo buscamos.
Nos evitamos. No podemos soportar que somos algo tan chico, tan poco. Casi nada. Pero todo. Para mi soy todo, pero un todo que no alcanza.
Ese barullo perfecto que nos perturba de noche, que nos contagia sus penas y salpica sus temores. Tenemos esto, es lo que queda. No me importa si lo pierdo.

lunes, 12 de abril de 2010

Y, sí.



Fue uno de esos días comunes que pensaba en lo de siempre y me di cuenta de que es así.
Es así porque es así, y no tiene explicación.
Lo sentí como un alivio porque entonces si es así y no tiene explicación, ya no tengo que buscar.
Quizás algún día cambie y si cambia será así, de alguna otra manera, pero tampoco podría hacer nada porque entonces sería así, no tendría explicación.
Sin explicación ya no se puede entender, no se puede pensar ni cuestionar. Es así, no hay por qué. El por qué es porque es así. Quizás sirva de consuelo.

jueves, 26 de noviembre de 2009


Era tarde, como las cuatro de la mañana. O temprano.
Un día de esos que no habían dejado nada.
Tenía un par de ojotas, flores secas en la mano y una túnica celeste de la que chorreaba agua.
Le dije que no pasara. Se quedó en la puerta como un perro amaestrado.
Le di dos manzanas viejas y una bolsa de semillas.
Agradeció sin ganas.
Cerré la puerta, volví al insomnio y me di cuenta que la extrañaba.
Salí corriendo.
La encontré dos cuadras atrás, sentada a los pies de un poste de luz.
De la primera manzana ya no quedaban ni los carozos. Masticaba la segunda con ojos desorbitados mientras sostenía la bolsa de semillas como si fuera un tesoro.
Me senté al lado.
No me miró.
Apoyé la cabeza en su hombro y cerré los ojos.
Me dormí sin preguntar, cuatro o seis horas seguidas.
Cuando desperté se había ido.
Volví a casa. Encontré la bolsa de semillas en mi mano. Me saqué la túnica celeste. Seguía chorreando agua.

martes, 10 de noviembre de 2009

Y... vamos a llamarlo Ningún Lado.


¿Viste esos días que no querés estar ningún lado? ni en tu cama, ni trabajando, ni en una fiesta, ni en la playa. Simplemente en ningún lado. Y entonces el problema: ningún lado no existe.

¿Cómo puede no existir? lo inventaría, cobraría entrada y ganaría millones, porque sé, tengo la firme certeza, de que a todos alguna vez les pasa, a todos en todo el mundo. Así que abriría miles de sucursales, vendería franquicias, me convertiría en un genérico. “Vamos a Ningún Lado.“

Sin embargo resulta hasta imposible de imaginar, porque entonces Ningún Lado sería ahora un lugar, y un lugar es un lado, y si es, entonces existe, y si existe es algo, y si es algo no es nada, si no es nada tampoco sería Ningún. Entonces mi proyecto fracasa, pero las ganas de estar en Ningún Lado quedan, como muchas otras cosas de la vida.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Disimulada soledad


Murió ese actor, ícono de algún tipo de rebeldía de los últimos años, al que todos calificaban de audaz, creativo, verborrágico o sin pelos en la lengua. En la tele muestran el velatorio y ver a una persona muerta adentro de un cajón especialmente exhibida para que todos la miren es algo que nunca entendí y que me genera en el cuerpo una sensación de debilidad absoluta.
Uno de sus amigos actores habla a las cámaras y dice que, dentro del inmenso dolor que siente, rescata que su amigo haya vivido plenamente porque fue un tipo que hizo lo que quiso. Por un momento el comentario me suena atinado, pero dos segundo después pienso cómo alguien puede saber si otro hizo precisamente lo que quiso. Cómo saber si no hizo lo que pudo, lo que le salió, lo que le resultó más fácil. ¿Y si el tipo en realidad quería formar una familia, con hijos y una esposa que lo ame? ¿si después de cada función, después de brindar con champagne y de drogarse, cuando llegaba sólo a su casa dormía abrazado a su perro porque era lo único que tenía para abrazar? ¿si las puteadas, la frontalidad, los personajes agresivos eran una forma de expresar su propio dolor y de ocultar su debilidad?

Murió de cáncer. Siempre asocié esa enfermedad al ocultamiento y la soledad. Soledad de aquel que se guarda para sí mismo, que se esconde, que no logra mostrar sentimientos de angustia, furia, confusión, enojo, dolor, remordimiento, frustración; de aquel que inconcientemente reprime lo más profundo de su ser, y muestra otro, el que puede, el que sale. Pero esos sentimientos que guarda jamás desaparecen, y se concentran todos en algún rincón del cuerpo, ahí se juntan hasta que un día el rincón no les alcanza, les queda chico, y comienzan a expandirse, hasta que lo ocupan todo, entonces el otro, el que todos conocían, el que hacía lo que quería, ya no existe.