lunes, 15 de abril de 2013

Write

¿En qué momento perdiste el cantar bajo la lluvia? Cuando soñabas despierto y casi no estabas mirando. Eso que en tu mundo interno rebalsaba de sorpresa y brillaba entre tus ojos. Esas risas infinitas, los mensajes en silencio.
Tu pluma es tu arma de fuego, sin ella ya no sos nada.

jueves, 17 de mayo de 2012

Cajitas


Quizás sirvan para guardar algunos sentimientos.

martes, 8 de mayo de 2012

Espontaneidad



Mucho de coraje, poco de coherencia, nada de nostalgia, sólo espontaneidad. Qué palabra tan despreocupada. Llega sin aviso y se va cuando quiere, dejando un vacío confuso, con una pregunta hipócrita y cierta: ¿yo hice eso?
Sí, lo hiciste vos, cuando te invadió la liviandad, cuando no pensaste en nada.
Qué fácil es ser espontáneo. Lo difícil es volver.

jueves, 22 de marzo de 2012

Rainbow Confusion


Dijo: no intentes convencerte de lo que te pasa, dejá que te pase algo que te convenza.
Buenísimo, eso es mucho más difícil.

Y así salí, con sentimientos mezclados, con ideas poco claras y sueños desconocidos. Y así seguí, mientras el tiempo corre, las luces se apagan, las hojas se caen, los pájaros duermen.

Y así quizás se vea la vida cuando nada te convence.

viernes, 10 de febrero de 2012

Qué difícil




¿Cuántas veces dije eso? y lo seguiría diciendo.
Nobody said it was easy... no one ever said it would be this hard.

Entonces volvemos al principio, una vez más y así mil veces, hasta siempre o hasta nunca, mientras sigo repitiendo: qué difícil, qué imposible, qué lejos se siente el final.


miércoles, 25 de enero de 2012

¿si?


Duelen los ojos a veces. Cuando buscan, cuando miran demasiado, cuando exploran lo profundo, o cuando no quieren ver. Duelen mucho.

lunes, 17 de octubre de 2011

Un momento fuera del tiempo


En el que no importa nada.
No importa nadie.
Sólo el corazón.

sábado, 9 de abril de 2011

Pensamiento

A veces parece que nada cuesta demasiado y a veces que todo cuesta tanto.

martes, 25 de enero de 2011

Mi versión de “No te salves“

Que mis sueños no se apaguen tan solo porque despierte,
que mis días sean siempre cada uno diferente,
que la duda no me invada,
que tome mis decisiones,
que no intente convencerme de que algo no está tan mal.
Que mis ojos no se cierren cuando le teman a algo,
que mi voz grite más fuerte cuando sea necesario,
que no deje ni un instante de amarte cuando te vea,
que recorra con mi mente los lugares que yo quiera.
Que nunca prefiera el NO, antes de haberlo intentado,
que me atreva a soltar lo que tenga tan guardado,
que no deje de observar los detalles de la vida
como si la inmensidad opacara mis pupilas.
Que me entregue sin preguntas,
que improvise sentimientos,
que me invente mundos nuevos en donde haya más misterios.
Que no deje de reír al menos todos los días,
que me atreva a compartir lo que no compartiría.
Y que viva solamente cada instante de la vida
con la furiosa emoción de aquel que alcanza la cima.
Con preguntas sin respuesta,
con esfuerzo y valentía,
con la convicción intacta de ser un alma infinita.



lunes, 24 de enero de 2011

Desde otro tiempo


Nunca conocí los colores de mi abuela. Las fotos solo muestran rasgos en tonos de grises. Pelo oscuro. Piel blanca. Ropas monocromáticas. Nada de vida.
Ahora sé que sí la tuvo. Ojos verdes, uñas rojas, expresión de melancolía.
Todos éramos distintos cuando en la infancia que nunca ví ellos juntos eran cinco, una familia completa, como la mía mil años después.

Siempre supe que extrañaba eso que jamás viví. Son almas que me rodean desde algún lugar del tiempo que a veces, entre mis sueños, se hace sentir tan presente.

Ese lugar al que no fui me visita y me recuerda. Me conocen. Yo lo sé. Y me aman desde ahí, desde su lugar perdido. A veces traen mensajes que aprendí a comprender. Los escucho, los percibo. Alguna vez tuve miedo. Es mi familia invisible, esa que nunca se fue.


viernes, 7 de enero de 2011

¿Y cómo?


Perplejo me quedé. Perplejo. Qué rara palabra. Y yo estuve así, por unos segundos, como si la nada me hubiera invadido.
El vacío intenso me cubrió de todo y creí que el mundo había terminado en ese breve instante en el que me perdí.
Dijimos "mañana", dijimos no puedo, pensamos "no importa", tomamos el tiempo de todas las cosas. Miramos el cielo. Dijimos de nuevo un otro "mañana". Cuando llegó el día, estuve perplejo. Qué rara palabra. Cada vez que viene la siento una extraña. Jamás me acostumbro. Le tengo respeto, miedo, un aire de cortesía. Y la quiero lejos para que se acerque solo en el momento que digamos juntos: mañana, de nuevo.

sábado, 4 de diciembre de 2010

Uff

Algunos pasan la vida esperando que llegue el día. ¿Qué día? Ese, el especial, el que lo defina todo.
Entonces se desconcentran en el tránsito infalible del resto de todos los días, esos que juntos son mucho más que uno solo.
Tienen miedo de no tener un final. Una noticia para contar. Un éxito indiscutible.
A veces parece eso, esto que llamamos vida.

viernes, 3 de diciembre de 2010

Vínculo


Eso era una cosa y yo era otra. Y juntos no éramos nada, ni una cosa ni otra. Pero ese día estaba distinto. Nos miramos otra vez, como siempre, como nunca. Nos dijimos las mismas cosas con palabras diferentes, nos contamos un cuento que tenía otro final.
Dije que no, que ya era demasiado y que no perdíamos nada. Sí, perdimos eso, perdimos todo. Yo lo perdí y me miró; él me perdió y lo sentí.
Perdimos juntos, y eso fue lo primero que hicimos entre los dos.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Fluye



El dijo “es literatura, no tiene que tener un por qué“. Ella no entendió y siguió pensando.
Pasan las hojas llenas de preguntas y nada se detiene nunca. Ella dice “no puedo leer“ y no encuentra los motivos. Porque todavía no entiende que no hay razones coherentes.
Es literatura, piensa. Y cree que nadie lo siente así. Pero sin embargo hay libros. Hay cuentos de hadas, historias sin tiempo, hay fantasmas. Hay olas que rompen contra la nada, hay nubes que caen, fronteras oscuras cubiertas de polvo y telarañas viejas, hay cuadros preciosos.
Nadie los entiende, pero son y existen. Pero alguien busca las explicaciones, y no las encuentra. Eso no le importa. No le importa nada. Es literatura, solamente eso, simplemente el mundo, un lugar distinto, lejano, temible, divino, fantástico, oculto, perdido, pero siempre eterno.
Es literatura, y con eso todo cobra otro sentido.

domingo, 26 de septiembre de 2010

Eso que hay que ver y no podés


No lo mires. Tiene demasiado todo y demasiado nada, por favor no lo mires.

Si lo ves puede parecerte raro, pero además podría llegar a gustarte.

¿Y qué tiene eso de malo? Que entonces no entenderías y creerías que todo es así, diferente, raro, misterioso, eterno. Tomarías una forma indescifrable, única y terrible. Serías parte de eso y parte de nada más, serías eso. ¿Qué te parece?

A partir de ahí todo se vuelve incomprensible entre nosotros. Ya no hay diálogo ni excusas, tampoco hay fronteras porque no habrá límites para vos ni para nadie. Serás otro, serás un desconocido, para mí, para vos mismo, para todos. Y no serás nada para nadie, solo eso. ¿Tenés miedo?

Nosotros vivimos de esto. Contagiamos sensaciones misteriosas y temibles. Como sueños infinitos, como si una vez despierto, un rincón de tu conciencia aun siguiera durmiendo, hasta siempre.

Son mil voces las que hablan en la noche pero nadie las escucha claramente. Son fantasmas disfrazados de condena.

Si lo miras, verás todo lo que digo, lo verás tan claramente que jamás podrás volver a ser el mismo. Y no podrás sentir nada sin teñirlo de siniestro.

No lo mires, pero sabé que sin eso, nunca jamás serás nada.

jueves, 23 de septiembre de 2010

Espacio


Hace tiempo que no nos encontramos. Quizás buscamos en los lugares equivocados, o no buscamos. Tenemos miedo de tantas cosas que dejamos de intentarlo.
Estamos presos del tiempo y de sus formas. Tenemos todo menos eso, eso que falta, que siempre falta y sin embargo no lo buscamos.
Nos evitamos. No podemos soportar que somos algo tan chico, tan poco. Casi nada. Pero todo. Para mi soy todo, pero un todo que no alcanza.
Ese barullo perfecto que nos perturba de noche, que nos contagia sus penas y salpica sus temores. Tenemos esto, es lo que queda. No me importa si lo pierdo.

lunes, 12 de abril de 2010

Y, sí.



Fue uno de esos días comunes que pensaba en lo de siempre y me di cuenta de que es así.
Es así porque es así, y no tiene explicación.
Lo sentí como un alivio porque entonces si es así y no tiene explicación, ya no tengo que buscar.
Quizás algún día cambie y si cambia será así, de alguna otra manera, pero tampoco podría hacer nada porque entonces sería así, no tendría explicación.
Sin explicación ya no se puede entender, no se puede pensar ni cuestionar. Es así, no hay por qué. El por qué es porque es así. Quizás sirva de consuelo.

jueves, 26 de noviembre de 2009


Era tarde, como las cuatro de la mañana. O temprano.
Un día de esos que no habían dejado nada.
Tenía un par de ojotas, flores secas en la mano y una túnica celeste de la que chorreaba agua.
Le dije que no pasara. Se quedó en la puerta como un perro amaestrado.
Le di dos manzanas viejas y una bolsa de semillas.
Agradeció sin ganas.
Cerré la puerta, volví al insomnio y me di cuenta que la extrañaba.
Salí corriendo.
La encontré dos cuadras atrás, sentada a los pies de un poste de luz.
De la primera manzana ya no quedaban ni los carozos. Masticaba la segunda con ojos desorbitados mientras sostenía la bolsa de semillas como si fuera un tesoro.
Me senté al lado.
No me miró.
Apoyé la cabeza en su hombro y cerré los ojos.
Me dormí sin preguntar, cuatro o seis horas seguidas.
Cuando desperté se había ido.
Volví a casa. Encontré la bolsa de semillas en mi mano. Me saqué la túnica celeste. Seguía chorreando agua.

martes, 10 de noviembre de 2009

Y... vamos a llamarlo Ningún Lado.


¿Viste esos días que no querés estar ningún lado? ni en tu cama, ni trabajando, ni en una fiesta, ni en la playa. Simplemente en ningún lado. Y entonces el problema: ningún lado no existe.

¿Cómo puede no existir? lo inventaría, cobraría entrada y ganaría millones, porque sé, tengo la firme certeza, de que a todos alguna vez les pasa, a todos en todo el mundo. Así que abriría miles de sucursales, vendería franquicias, me convertiría en un genérico. “Vamos a Ningún Lado.“

Sin embargo resulta hasta imposible de imaginar, porque entonces Ningún Lado sería ahora un lugar, y un lugar es un lado, y si es, entonces existe, y si existe es algo, y si es algo no es nada, si no es nada tampoco sería Ningún. Entonces mi proyecto fracasa, pero las ganas de estar en Ningún Lado quedan, como muchas otras cosas de la vida.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Disimulada soledad


Murió ese actor, ícono de algún tipo de rebeldía de los últimos años, al que todos calificaban de audaz, creativo, verborrágico o sin pelos en la lengua. En la tele muestran el velatorio y ver a una persona muerta adentro de un cajón especialmente exhibida para que todos la miren es algo que nunca entendí y que me genera en el cuerpo una sensación de debilidad absoluta.
Uno de sus amigos actores habla a las cámaras y dice que, dentro del inmenso dolor que siente, rescata que su amigo haya vivido plenamente porque fue un tipo que hizo lo que quiso. Por un momento el comentario me suena atinado, pero dos segundo después pienso cómo alguien puede saber si otro hizo precisamente lo que quiso. Cómo saber si no hizo lo que pudo, lo que le salió, lo que le resultó más fácil. ¿Y si el tipo en realidad quería formar una familia, con hijos y una esposa que lo ame? ¿si después de cada función, después de brindar con champagne y de drogarse, cuando llegaba sólo a su casa dormía abrazado a su perro porque era lo único que tenía para abrazar? ¿si las puteadas, la frontalidad, los personajes agresivos eran una forma de expresar su propio dolor y de ocultar su debilidad?

Murió de cáncer. Siempre asocié esa enfermedad al ocultamiento y la soledad. Soledad de aquel que se guarda para sí mismo, que se esconde, que no logra mostrar sentimientos de angustia, furia, confusión, enojo, dolor, remordimiento, frustración; de aquel que inconcientemente reprime lo más profundo de su ser, y muestra otro, el que puede, el que sale. Pero esos sentimientos que guarda jamás desaparecen, y se concentran todos en algún rincón del cuerpo, ahí se juntan hasta que un día el rincón no les alcanza, les queda chico, y comienzan a expandirse, hasta que lo ocupan todo, entonces el otro, el que todos conocían, el que hacía lo que quería, ya no existe.